Carreras de galgos: ¿tortura o celebración?

La ley provincial prohíbe las carreras de perros, pero algunos municipios a través de sus concejos deliberantes pueden habilitar canódromos. Mafias galgueras, perros dopados, denuncias y atentados alrededor de un espectáculo que convoca a miles.

En el éxtasis de la carrera un galgo puede alcanzar trotes de 60 kilómetros por hora. En la última competencia que se hizo en el Club Hípico de Mendoza, uno de los entrenadores se filmó antes de la largada y lo puso en Facebook. El perro grita, a pesar del bozal que le cierra el hocico, y los gemidos agudos se parecen a los de un bebé. Al video del “Huerfanito” lo vieron más de 50 mil personas en una semana. Para algunos fue un documento de torturas, para otros, una celebración.
En la provincia de Buenos Aires una ley que prohíbe el uso de perros tanto para carreras como para la caza de otros animales. Pero hay excepciones: algunos municipios, a través de sus concejos deliberantes, pueden habilitar canódromos.  En Dolores no existe el permiso, pero la Asociación para la Asistencia del Animal Abandonado (APAAA), denunció varias veces ante la Justicia que las carreras de galgos se hacen igual. Los “galgueros”, como se hacen llamar los entrenadores, sostienen que a los animales los cuidan “como hijos” y que correr está en su instinto. Fuera de Buenos Aires los canódromos son legales.

Nota completa http://www.infojusnoticias.gov.ar/provinciales/tirar-los-galgos-tortura-o-celebracion-1744.html

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