La letra en la llaga

foto Sebastián Freire


Sara Hebe es la rapera local que más público mueve en sus presentaciones, incluidas las chicas con las chicas que la siguen desde la primera fila. A pedido de SOY rasca sus rimas y encuentra: crítica social, duda metafísica, feminidad hecha trizas, trabas propias y ajenas y un mix de todo lo que la saca de las casillas.

En las primeras filas donde se presenta Sara Hebe siempre hay muchas chicas. Chicas con chicas que se besan, se saben de memoria las canciones y la siguen, más allá de que sus letras están más cerca de las barricadas populares que de la lucha de géneros. A ella le gusta, pero no sabe bien por qué el arrastre: “No me defino como una cosa u otra, y si tuviera que hacerlo diría ‘no soy’. Porque siempre que se encasilla se arman normatividades, incluso homonormativas”.
Sara canta rap, aunque cuando tenía 16 años era religiosa de Charly García: cada vez que venía del Trelew natal a la Capital se plantaba en la puerta del departamento en Santa Fe y Coronel Díaz y tocaba timbre, aunque casi nunca respondían. Pero un día Charly hizo sonar el portero y Sara subió, le abrió una chica y le dijo que pasara a la pieza. Esa vez García estaba en su cama y miraba 2001 Odisea del espacio, mientras hablaba con sus visitantes y jugaba en los teclados a la par. Sara volvió otras veces y le abrieron. Una tarde Charly le dibujó un símbolo en cartulina que ella, en el fervor adolescente, se tatuó.
Nota completa http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3088-2013-09-06.html

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