Microfísica del prostibulo

foto Sebastián Freire
La Irredenta, según las cuatro actrices de la Cooperativa Arte-Trans que la interpretan, es una obra “que problematiza y representa las relaciones de poder. Más allá de que sean mujeres que trabajan de prostitutas, lo principal es el vínculo entre esas personas. El quid es la dominación y el sublimado”. Si un esclavo no cree en el amo no hay esclavitud: puede haber encierro, tortura o castigo, pero si uno deja su rol, el otro desaparece. En diferentes variantes totalitarias, la “relación de poder” es una lógica que se repite desde el inicio de los tiempos en las prostitutas de La Irredenta.
Una señora que mientras camina arrastra con cada pasito el peso de más de ochenta años frena un momento y se mete en la florería donde atiende Daniela Ruiz, actriz de La Irredenta y alma mater de la Cooperativa Arte-Trans. Las flores en los cajones de la vereda parecen una protesta al cemento. Adentro, bajo las dracaenas y un enjambre de potus y lazos de amor, hay gritos. “¿Están en el ensayo?” “Sí”, contesta Fabián, el compañero de Daniela, florista de tercera generación. Los agudos que salen de abajo siguen y la mujer no se asombra, porque es vecina y los vecinos ya saben que en la florería Queen Rose pasan esas cosas: la Cooperativa Arte-Trans, a falta de presupuesto para su propia sede, hace por ahora sus ensayos a lo post-underground en un sótano. Y con todo el brillo de estar bajo un piso de flores.
Nota completa http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-3339-2014-03-05.html

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