Caños de odio y cemento

Link a nota completa: Revista Anfibia



—Salí, puto.

A los gritos.

—Te vamos a matar.

La madrugada del domingo 14 de febrero, a las seis de la mañana, tres neonazis aparecieron con caños rellenos de cemento y un arma, en el bar Nevermind de Mar del Plata.

En la planta baja pasan clásicos ochentosos y un primer piso con onda punk y heavy metal. Los baños están arriba y los dos estilos tienen que convivir, sin que por ello se armen peleas. Suele llenarse y esa noche, después del cierre, unas cincuenta personas seguían en la puerta. Fueron testigos de todo. Escucharon las amenazas. Vieron como la puerta del bar era escrachada con esvásticas mientras intentaban romper los vidrios.

Gritaban en aquelarre mientras rompían el local de Javier “Duke” Moreno Iglesias, DJ y activista por la diversidad sexual.

—Homosexual de mierda, te vamos a matar.

Seguían.

—Judío puto.


Muchas de las cincuenta personas que estaban en la puerta los conocían. Eran los mismos que desde hace cinco años atacaban a travestis, gays, lesbianas, feministas, ateos, funcionarios de derechos humanos y a cualquiera que se manifestara contra el fascismo: con el último golpe acumulan once denuncias penales y 35 episodios violentos.

“La policía no les quitó los caños de PVC cementados ni el arma con la que uno apuntaba a las personas para que se fueran”, cuenta Moreno Iglesias. El “Duke” suele usar boina y una remera con la cara de Carlos Jáuregui, un ícono del activismo gay en Argentina. Dice tener 38 años y mientras pasa música le pone onda: muchos van al bar para escuchar sus sets en la planta baja donde suena Blondie pegada a The Cure y Virus.

Afuera varios escucharon que los tres repetían: “Si no lo matamos hoy, lo vamos a matar otro día”.

En la esquina había dos autos con hombres adentro, que serían los refuerzos en caso que las cosas se les complicaran a los matones.

A pesar de que había policías, nadie los detuvo. Salvo a uno de ellos, más tarde, a la vuelta del bar: golpeó a un agente y lo tomaron como resistencia a la autoridad.

“Faltan pruebas para hablar ante la justicia de una complicidad policial, pero llama la atención que habiendo una persona con un arma de fuego apuntando a los demás, no se la quitaran”, dice Moreno Iglesias.

Diez de esas personas lo acompañaron a la comisaría Primera, a seis cuadras del bar.

—Uno de la banda estaba ahí haciendo una falsa denuncia, decía que el personal de seguridad del bar lo había golpeado. Adelante de los policías, gritaron que iban a incendiar el local, me iban a abrir la panza y, luego, me matarían.

Desde las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, y con la consagración del Pro en la intendencia marplatense, los neonazis están envalentonados y sus ataques intensificaron la brutalidad. Según las declaraciones públicas que hizo el intendente electo de la fórmula Cambiemos, Carlos Fernando Arroyo, “es un hecho policial como cualquier otro que tendrá que ser investigado”.


***


Hace seis años que Moreno Iglesias fundó junto a un grupo de activistas la Asociación Marplatense de Derechos a la Igualdad (AMADI). Su estrategia es visibilizar: sale en los medios, organiza juntadas, no se queda callado. Arengó, por ejemplo, la marcha “Uno más por ni una menos”, en la que desfiló con pollera junto a un grupo de hombres contra la violencia de géneros. La bronca contra él empezó en septiembre de 2014 y está relacionada al ataque que sufrió Tamara, una travesti que se prostituía en las calles del barrio La Perla.

Ella declaró en la comisaría que dos hombres le decían que se fuera con su cuerpo a otro lado.

Que volvieron a las horas y le advirtieron que la iban a matar.

Que al anochecer aparecieron con palos de beisbol, una botella, la reventaron a golpes y la cortajearon.

A Tamara Le quebraron varios huesos, le arrancaron parte de una oreja y todavía va al Hospital Interzonal para rehabilitarse. A las dos semanas, una conferencia de prensa para denunciar esa golpiza y una muerte: Mario Ordoñez, de 36 años, crossdresseaba en el barrio Las Américas. La policía encontró el cuerpo en un descampado. Tenía triple fractura de cráneo y golpes. Muchos golpes. Según la autopsia, no había rastros de abuso sexual.

A la conferencia de prensa fueron los canales locales. Delante de las cámaras AMADI junto con otras organizaciones de derechos humanos y diversidad mostraron la foto de los que estaban señalados como autores de torturar a Tamara: El Rusito y El Chileno, dos de los neonazis.

Cristal Barraza, vicepresidenta de Grupo Transparencia Mar del Plata (GTM, una organización donde se nuclean personas trans), habló frente a cámaras: “Todas las noches dos o tres compañeras son robadas, golpeadas con puños, palos o botellas”.

La saña con Tamara no era la primera ni la última hacia las travestis. Astrid fue golpeada, le arrancaron la ropa y después de tirarla al piso le fracturaron la mandíbula con una piedra lanzada contra su cara, que la dejó aplastada en una mueca de horror.

Los sometimientos que sufren muchas trans suelen quedar sin registros en la Justicia: por desconfianza a los policías que les cobran o por venganza con los denunciados. “También pasa que si te estás prostituyendo acercarte a la policía a denunciar algo no es lo más lindo del mundo”, dijo una fuente que se dedica a la prostitución en la zona de La Perla. Hay un conteo, no judicializado, de otros 20 casos de maltrato con saña a travestis.

***

En octubre de 2015 la palabra neonazi apareció tres veces en los titulares marplatenses: dos militantes de Acción Antifascista fueron internados por los golpes con caños rellenos de cemento y patadas que recibieron en Plaza España. Moreno Iglesias fue amenazado de muerte en la calle y, durante el Encuentro Nacional de Mujeres, dos grupos quedaron señalados por “defender” la catedral tirando abajo la reja que la rodea.

Las agrupaciones neonazis identificadas en Mar del Plata son cuatro, de las que se puede trazar un árbol genealógico de la violencia organizada: Foro Nacional Patriótico (FONAPA), La Giachino, Bandera Negra y Rosas Rojas.

Alan Olea, de Bandera Negra, está casado con la hija de Gustavo Carlos Pampillón (líder de FONAPA y La Giachino), mientras que la hija de Pampillón es menor de edad y encabeza Rosas Rojas, una micro organización que llenó de pintadas repudiando el reclamo por el derecho al aborto en la semana del Encuentro Nacional de Mujeres. “Si te pega no es hombre, si aborta no es una mujer”, “No son bienvenidas”, decían algunas de las marcas en aerosol con firma al pie.


El Rusito (LevchencoOleksander), Gonzalo Paniagua, Nicolás Caputo y su hermano (menor de edad), son también parte de Bandera Negra -fueron los del ataque a Nevermind. A estos se suman El Francés (Laurent Herve) y Los Chilenos, que son hermanos (Giovanni y Giuliano Spagnolo).

Bandera Negra toma su nombre como burla a los estandartes del movimiento anarquista. Desde la Asamblea por una Sociedad sin Fascismo, una estructura a la que adhieren unos 80 funcionarios públicos y organizaciones de derechos humanos, desde hace cinco años hacen registro de los ataques. Dicen que también persuaden y reclutan.

“Las autoridades de dos escuelas secundarias nos avisaron que se presentan y se quedan en la puerta a la espera de que salgan los alumnos. Les dan volantes y charlan para convencerlos. Los de Bandera Negra dicen públicamente que son fascistas, plantean una cuestión antisistema y de rebeldía, tratan de entrarles por ese lado”, explicó Silvina Elías, integrante de la ONG La Alameda y redactora de la Asamblea contra el fascimo. En enero Elías despertó y frente a su casa encontró un mensaje: cinco puntos rojos y una esvástica.

***

El Rusito tiene poco más de veinte años y suma antecedentes por robo. En el último Encuentro Nacional de Mujeres se plantó frente a la catedral encapuchado y con un armazón de madera, hasta que la policía se lo llevó demorado unas horas. Después que los largaron de la comisaría volvió y fue de los que zamarrearon la reja de la iglesia hasta tirarla, junto al FONAPA.

No hace falta ser un Sherlock Holmes para conocer todos estos datos ya que suben información pública a Facebook para mostrarse.

Desde la fan page de Bandera Negra piden que les compren rifas:

“Dado que somos una organización que no pretende recibir ayuda alguna por parte del Estado ni sus organismos. Financiamos con nuestros medios todas las actividades y militancia a realizar. Saludo Romano!”.

La agrupación se desliga de participación partidaria: “El viejo dinosaurio Fernando Arroyo, nuevo intendente de la ciudad, apoya las falsas denuncias de unos pobres mediocres con ansias de prensa, condenando agresiones inexistentes. Es lamentable que la mayoría de la sociedad se coma la mierda de los más bajos estratos ‘humanos’ de Mar del Plata. Seguiremos presentando batalla, seguiremos avanzando contracorriente porque… al final lo bueno y lo verdadero triunfará. Bandera Negra por la libertad-Rosas Rojas por la belleza. COMBATIR ES UN DESTINO”.

Los “humanos” a los que refieren son los funcionarios de derechos humanos y organizaciones de diversidad sexual locales, que presentaron al intendente un informe para reclamarle que se haga cargo de la violencia neonazi.

Bandera Negra tiene un grupo de música RAC (movimiento internacional de rock anti comunista) que se llama SixMillon More, en alusión a los judíos asesinados en el holocausto. También son aficionados al deporte de combate y frecuentan “Brother Hood”, algo así como la “La hermandad” del Jiu Jitsu, desde donde organizan torneos donde hay kimonos que dejan traslucir alguna esvástica tatuada (aunque no todos de esta entidad tengan relación con los neonazis, incluso es probable que algunos desconozcan quienes son sus compañeros).


***


El ataque al grupo Acción Antifascista pasó en pleno día, cuando estaban concentrando en la Plaza España para ir a una movilización contra Monsanto. Hubo un cruce de palabras con la hija de Pampillón y otra menor miembro de Rosas Rojas.

-¿Qué les pasa? –dijeron los Acción Antifascista, que niegan haber tenido más que un intercambio de palabras en esa plaza pegada al mar.

“Ella contestó que iba a llamar a todos sus compañeros y nosotros no pensamos que iba a ser para tanto. Nos saludó como los fascistas, con una mano hacia arriba, y se fue”, relató un integrante del colectivo a la radio local Revuelta.

Entonces aparecieron los Bandera Negra con sus caños rellenos con cemento y los persiguieron varias cuadras. A uno le fracturaron un dedo, la muñeca y le tuvieron que dar más de diez puntos en la cabeza por el corte que sufrió. Olea, el cabecilla del grupo, hizo correr su versión en Facebook y admitió responsabilidad.


Comentarios

Entradas populares