Ruidazo en el Inadi
Link: Suplemento SOY, 30 de diciembre de 2016
La jornada de protesta que se realizó la semana pasada en el Instituto Nacional Contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi) parece un oxímoron, esa estructura sintáctica que combina dos opuestos y genera así un nuevo sentido. Por ejemplo: fuego helado, sombra luminosa o, en este caso: “Transfobia en el Inadi”. Los trabajadores denunciaron con un ruidazo en la puerta de la sede central del organismo la preocupación y descontento que viven hace varios meses: “Mientras escriben comunicados sobre la temática que no son más que panfletos políticamente correctos, sus acciones cotidianas en el organismo son totalmente contrarias”, dice el informe que difundieron. Y explica que “la protesta fue dispuesta en virtud de distintas decisiones que la intervención, a cargo de Javier Buján, viene adoptando y que se expresan en el maltrato y exclusión de personas del colectivo travesti trans”,
Según denuncian, hay dos situaciones que despiertan especial alarma: “En primer lugar, desde hace meses el Inadi, querellante en la causa penal por el travesticidio de la militante Diana Sacayán -trabajadora de este organismo-, viene desafectando su compromiso con el esclarecimiento y búsqueda de justicia. A ello se suma que en los últimos días el Interventor pretende despedir en forma encubierta a una trabajadora travesti del Instituto”. Sobre este último punto, Julia Amore -delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado y secretaria de DD.HH. de la junta interna del Ministerio de Justicia y DD.HH.-, explicó que “hace tres meses la compañera había pedido el pase a una provincia por razones personales y de salud y la directora de su área le había dado el visto bueno”.
Con la respuesta afirmativa, la mujer trans de 29 años, y cinco de antigüedad en el puesto, programó su vida en base a la idea del traslado: “Ahora resulta que Buján le niega el traslado, dando como justificación que no se le va a otorgar pases a nadie en el organismo. Sentimos que no es una respuesta apropiada y resulta poco comprensiva, ya que el espíritu del Inadi es promover la inclusión y se supone que apoya el cupo trans. Puertas adentro, no se está dando el ejemplo de lo que se difunde, ni desde el diálogo con los empleados ni con el trato. Exigimos que las reivindicaciones históricas del Inadi se respeten”, dijo Amore.
La jornada de protesta que se realizó la semana pasada en el Instituto Nacional Contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (Inadi) parece un oxímoron, esa estructura sintáctica que combina dos opuestos y genera así un nuevo sentido. Por ejemplo: fuego helado, sombra luminosa o, en este caso: “Transfobia en el Inadi”. Los trabajadores denunciaron con un ruidazo en la puerta de la sede central del organismo la preocupación y descontento que viven hace varios meses: “Mientras escriben comunicados sobre la temática que no son más que panfletos políticamente correctos, sus acciones cotidianas en el organismo son totalmente contrarias”, dice el informe que difundieron. Y explica que “la protesta fue dispuesta en virtud de distintas decisiones que la intervención, a cargo de Javier Buján, viene adoptando y que se expresan en el maltrato y exclusión de personas del colectivo travesti trans”,
Según denuncian, hay dos situaciones que despiertan especial alarma: “En primer lugar, desde hace meses el Inadi, querellante en la causa penal por el travesticidio de la militante Diana Sacayán -trabajadora de este organismo-, viene desafectando su compromiso con el esclarecimiento y búsqueda de justicia. A ello se suma que en los últimos días el Interventor pretende despedir en forma encubierta a una trabajadora travesti del Instituto”. Sobre este último punto, Julia Amore -delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado y secretaria de DD.HH. de la junta interna del Ministerio de Justicia y DD.HH.-, explicó que “hace tres meses la compañera había pedido el pase a una provincia por razones personales y de salud y la directora de su área le había dado el visto bueno”.
Con la respuesta afirmativa, la mujer trans de 29 años, y cinco de antigüedad en el puesto, programó su vida en base a la idea del traslado: “Ahora resulta que Buján le niega el traslado, dando como justificación que no se le va a otorgar pases a nadie en el organismo. Sentimos que no es una respuesta apropiada y resulta poco comprensiva, ya que el espíritu del Inadi es promover la inclusión y se supone que apoya el cupo trans. Puertas adentro, no se está dando el ejemplo de lo que se difunde, ni desde el diálogo con los empleados ni con el trato. Exigimos que las reivindicaciones históricas del Inadi se respeten”, dijo Amore.


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